—Tú prometiste que mamá iba a regresar del hospital. Mentiste.
Daniela levantó las manos y se sentó en el piso, a varios metros.
—Yo también perdí a mi hermana —dijo—. Durante años pensé que había muerto por mi culpa porque fui la última que habló con ella.
Valeria la miró.
—¿Y sí fue tu culpa?
—No. Pero nadie me explicó nada, así que mi cabeza inventó la versión más dolorosa.
La niña comenzó a llorar.
—Mamá discutió con papá antes del accidente. Yo escuché que ella quería irse con nosotras. Después él la dejó manejar sola aunque estaba enferma. Si no hubieran peleado, ella estaría viva.
Santiago se derrumbó de rodillas.
Confesó que Mariana padecía una enfermedad cardiaca. Aquella noche quiso visitar a Teresa, pero él se negó. Discutieron; Mariana salió furiosa, sufrió una arritmia al conducir y chocó.
Santiago había ocultado los detalles para evitar que sus hijas lo odiaran.
Pero su silencio había hecho exactamente eso.
—Yo no provoqué su corazón enfermo —dijo entre sollozos—, pero sí provoqué que saliera de esa casa sintiéndose sola. Y no he tenido el valor de aceptarlo.
Valeria bajó un pie del borde.
Daniela no corrió hacia ella. Esperó.
—Tu mamá tomó una decisión —dijo con suavidad—. Tu papá tomó otras. Ninguna fue tuya.
Valeria cayó de rodillas, y Daniela la abrazó.
En el hospital confirmaron que Valeria no tenía lesiones graves, pero recomendaron atención para las 6 niñas y terapia familiar.
—Construí una empresa enorme y destruí mi casa.
—Su casa ya estaba herida —respondió ella—. Usted solo fingió que el dinero podía ponerle una venda.
Esa misma noche apareció Teresa.
Las niñas corrieron llorando hacia la mujer de 58 años. Santiago se interpuso.
—No tienes derecho a venir.
—Tengo más derecho que las 37 desconocidas que contrataste para reemplazar a mi hija —contestó Teresa.
Teresa acusó a Santiago de haber aislado a Mariana de su familia durante años. Él la acusó de usar la culpa para manipular a las niñas. Valeria sacó una de las cartas de la caja y pidió que dejaran de gritar.
La carta estaba dirigida a ella.