Después escuché a Mariana
—¿Y si se enoja y deja de ayudarnos con el dinero?
Mi madre soltó una pequeña risa
—No lo hará, tiene demasiado miedo de parecer una mala hija y una mala madre, si además metemos a Ricardo en esto nos dará lo que queramos
Sentí frío
Mariana respondió
—Camila ni siquiera se cayó fuerte
—Eso no importa
Mi madre hizo una pausa
—Sofía tiene que aprender quién manda y Gabriela también
Detuve la grabación
Durante años había pensado que mi problema era no saber decir que no
Aquella noche entendí algo peor
Ellas sabían perfectamente por qué yo no podía decirlo
Mi infancia regresó en pequeños fragmentos
Mi madre podía pasar días sin hablarme cuando yo la contrariaba
Mariana era la hija perfecta
Yo era la conflictiva
Si preguntaba por qué existía una regla, era irrespetuosa