Mi madre y mi hermana llamaron a la policía para que se llevaran a mi hija de 5 años y dijeron: —Que aprenda quién manda aquí. Regresé a casa 1 día antes y la encontré temblando frente a 2 agentes. No discutí. Esa misma noche cancelé todos los pagos que hacía por ellas: 18,000 MXN al mes. Días después, recibieron una notificación judicial que jamás imaginaron

Después escuché a Mariana

—¿Y si se enoja y deja de ayudarnos con el dinero?

Mi madre soltó una pequeña risa

—No lo hará, tiene demasiado miedo de parecer una mala hija y una mala madre, si además metemos a Ricardo en esto nos dará lo que queramos

Sentí frío

Mariana respondió

—Camila ni siquiera se cayó fuerte

—Eso no importa

Mi madre hizo una pausa

—Sofía tiene que aprender quién manda y Gabriela también

Detuve la grabación

Durante años había pensado que mi problema era no saber decir que no

Aquella noche entendí algo peor

Ellas sabían perfectamente por qué yo no podía decirlo

Mi infancia regresó en pequeños fragmentos

Mi madre podía pasar días sin hablarme cuando yo la contrariaba

Mariana era la hija perfecta

Yo era la conflictiva

Si preguntaba por qué existía una regla, era irrespetuosa

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