Parte 1
—¡Llévensela para que aprenda de una vez!
La voz de mi madre atravesó la sala justo cuando abrí la puerta de mi casa en Guadalajara
Durante unos segundos no entendí lo que estaba viendo
2 policías estaban de pie frente al sofá
Mi hija Sofía, de apenas 5 años, estaba hecha un ovillo entre los cojines, abrazándose las rodillas y llorando sin hacer ruido
Mi hermana Mariana sostenía de la mano a su hija Camila, de 4 años, mientras mi madre, Teresa, señalaba a Sofía como si estuviera acusando a una delincuente
Dejé caer mi maleta junto a la entrada
Había regresado 1 día antes de Monterrey porque una reunión con un cliente se canceló
Pensaba sorprender a Sofía llevándole sus roles de canela favoritos
En cambio, la encontré temblando frente a 2 oficiales
—¿Qué está pasando aquí?
Uno de los policías se volvió hacia mí