Después de ahorrar cinco años para comprar mi primer departamento, escuché a mis padres decir: “¿Y dónde vivirá tu hermana cuando se case si tú te mudas?”. Habían decidido regalarle mi propiedad y dejarme en mi viejo cuarto. No lloré ni supliqué. Simplemente anuncié que también podía vender algo de la casa familiar. Lo que revelé después los dejó aterrados…

Ella me miró con rabia.

—Siempre has querido sentirte superior a mí.

Negué con la cabeza.

—No quiero ser superior a ti. Quiero dejar de sentirme responsable de todo lo que haces.

Me di la vuelta y salí.

Pero aún faltaba el giro más inesperado.

PARTE 5: La llamada de la señora Leonor

Tres días después, la madre de Arturo me llamó.

Su tono era completamente distinto del que había utilizado durante los preparativos de la boda.

—Sofía, necesito disculparme contigo.

Me quedé en silencio.

—¿Por qué?

—Porque le creí a Valentina cuando me dijo que el departamento ya estaba prácticamente acordado. Incluso hablé con un notario para preguntar qué documentos serían necesarios para cambiar la titularidad. Después me di cuenta de que nadie tenía tu autorización.

—Me alegra que lo haya entendido.

—Hay algo más. Arturo está muy molesto con Daniela porque ella le aseguró que el departamento sería suyo. Él pensaba que tú se lo habías ofrecido voluntariamente.

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