PARTE 2: LA ÚLTIMA VOLUNTAD

La mano de Giovanni Moretti temblaba en el aire.

Su dedo apuntaba directamente hacia mí.

El vestíbulo entero quedó en silencio.

Lorenzo levantó lentamente la mirada hacia la escalera.

—¿Padre?

Giovanni permanecía en su silla de ruedas, acompañado por uno de los enfermeros que acababa de ayudarlo a salir de su habitación.

Sus labios se movieron.

No salió ninguna palabra.

Pero su mano continuó señalándome.

La señora Gable palideció.

—Señor Moretti, su padre está confundido. A veces hace movimientos involuntarios.

Lorenzo no respondió.

Subió las escaleras de dos en dos y se arrodilló frente a su padre.

—Papá, soy yo.

Los ojos del anciano se llenaron de lágrimas.

Lorenzo le tomó la mano.

—¿Qué intentas decirme?

Giovanni volvió a levantar el dedo.

Hacia mí.

Sentí que el corazón se me detenía.

—¿Ella? —preguntó Lorenzo.

El anciano parpadeó dos veces.

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