El abogado abrió lentamente el expediente.
En la primera página aparecía un título que hizo que Preston perdiera el equilibrio.
RECONOCIMIENTO DE PATERNIDAD Y FIDEICOMISO FAMILIAR STERLING.
«Esto es imposible», murmuró mi exmarido.
Gregory Sterling se volvió hacia mí. Sus ojos, tan parecidos a los míos, estaban llenos de lágrimas.
«Tessa, llevo veinticuatro años buscándote».
No podía moverme.
«¿Usted es… mi padre?».
El multimillonario asintió.
«Tu madre desapareció cuando estaba embarazada. Me dijeron que había muerto junto con nuestra hija. Hace tres meses descubrí que todo había sido una mentira».
Sentí que las piernas me fallaban.
Gregory me sostuvo antes de que cayera.
«Perdóname, pequeña. Si hubiera sabido que estabas viva, jamás habrías pasado una sola noche en un hogar de acogida».
Comencé a llorar contra su pecho.
Por primera vez en mi vida, alguien me abrazaba como si encontrarme hubiera sido su mayor milagro.