PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Acepté porque te amaba.

Pero guardé cada carta y cada documento, por si algún día necesitabas comprender lo ocurrido».

Una lágrima cayó sobre el papel.

Mi madre intentó arrebatármelo.

—¡Eso es mentira!

Samuel intervino.

—Señora Bennett, tenemos copias de la correspondencia original.

Mi padre palideció.

—¿Qué correspondencia?

Samuel sacó varios documentos.

—Las cartas que ustedes enviaron solicitando dinero a cambio de renunciar a cualquier responsabilidad económica sobre Clara.

El silencio fue absoluto.

Mi madre retrocedió.

—No puede demostrar que sean nuestras.

—Sus firmas fueron verificadas durante el proceso de preparación patrimonial.

Sentí que el estómago se me encogía.

Miré a mis padres.

—¿Me dejaron porque no querían mantenerme?

Ninguno respondió.

Aquella ausencia de palabras fue suficiente.

Entonces escuché pasos en la escalera.

Chloe apareció con una pequeña caja de madera entre las manos.

—Mamá, encontré esto en el armario del abuelo.

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