—Mi esposa.
Don Severo observaba todo aquello con creciente inquietud.
Había esperado que la hacienda se hundiera. En cambio, Magdalena estaba comprando propiedades que antes pertenecían a hombres que él consideraba inferiores.
Y entonces cometió su último error.
Intentó comprarle la hacienda.
### Capítulo 7. La última oferta
Una mañana de primavera, Don Severo llegó a El Manantial acompañado por un notario.
Encontró a Magdalena en el patio, revisando las cuentas de la nueva temporada.
—He venido a hacerle una oferta generosa —anunció.
Ella dejó los documentos sobre la mesa.
—Lo escucho.
Don Severo le ofreció una suma considerable por la propiedad, suficiente para que Evaristo y ella pudieran vivir cómodamente durante el resto de sus vidas.
—Piense en todo lo que ha conseguido —dijo—. Podría marcharse a la ciudad, comprar una casa elegante y olvidarse de este lugar.
Magdalena contempló los corrales, el taller y los campos que se extendían hasta las montañas.