AQUÍ ESTÁ EL VIEJO VESTIDO VERDE QUE SE BURLARON… HASTA QUE LA NOVIA DETUVO LA BODA Y DIJO: “NADIE SE MUEVE HASTA QUE SU MADRE SE PARA A MI LADO”

Era imposible no hacerlo.

Lara avanzó lentamente por el pasillo mientras los invitados sonreían y algunos levantaban discretamente sus teléfonos para tomar fotografías.

Yo también sonreí.

Aquella muchacha que caminaba hacia mi hijo siempre había sido amable conmigo. Desde el primer día me había tratado con cariño, sin hacerme sentir que mis manos ásperas o mi ropa sencilla eran algo de lo que debía avergonzarme.

Le pedí a Dios que fueran felices.

Que mi hijo supiera amarla.

Que ella nunca tuviera que pasar por las dificultades que yo había conocido.

Y entonces ocurrió algo que nadie esperaba.

Lara se detuvo.

No había llegado al altar.

Estaba a pocos metros de Marco cuando dejó de caminar.

Su padre se volvió hacia ella.

—¿Qué pasa, hija?

Lara no respondió.

Miraba hacia el fondo de la iglesia.

Hacia mí.

Al principio pensé que había visto a alguien detrás de mi asiento. Miré por encima del hombro, pero no había nadie.

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