Sentí un golpe en el pecho.
—¿En qué?
—Un negocio.
—¿Qué negocio?
Beatriz cerró los ojos.
—Una inversión con un amigo.
Recordé inmediatamente a Sergio, un antiguo compañero de Rodrigo que meses atrás había empezado un negocio de importación.
Rodrigo me había pedido dinero para entrar.
Yo me negué.
Le dije que antes quería revisar estados financieros, contratos y obligaciones fiscales.
Se enojó durante días.
Después aseguró que había abandonado la idea.
Al parecer, nunca lo hizo.
—¿Usó dinero nuestro?
—Daniela…
—¿Usó dinero nuestro?
—Parte.
Apreté el intercomunicador.
—¿Y cuando lo perdió decidió conseguir más usando mi nombre?
Beatriz comenzó a llorar.
No me conmovió.
—Él pensaba pagarlo.
—Eso no responde mi pregunta.
—Solo necesitaba tiempo.
—¿Y mi mamá qué tenía que ver?
Beatriz no respondió.
Entonces comprendí.
—Pensaban que ella sabía dónde guardaba mis documentos.