Había pasado toda la noche allí.
Alba le enseñó un dibujo de 3 figuras: ella con el pie azul, su padre con traje y Lucía en medio, con un estetoscopio enorme.
—Somos nosotros.
A Lucía se le cerró la garganta.
Álvaro observó el dibujo en silencio. Desde que había perdido a Irene, la madre de Alba, 3 años antes, había intentado compensar su ausencia llenando la casa de profesores, actividades, regalos y cuidadores. Aquella enfermera había conseguido en 24 horas algo que él llevaba años sin conseguir: que Alba volviera a sentirse completamente segura junto a un adulto.
Pero Lucía apenas tuvo tiempo de pensar en ello.
La supervisora Carmen apareció en la puerta.
—Dirección te espera.
Salcedo había presentado una denuncia por insubordinación.
El director clínico escuchó a Lucía admitirlo todo: había detenido el alta, había contradicho al equipo y lo volvería a hacer.