PARTE 2: El objeto que Leo nunca debió tener

—Leo —repetí con suavidad—. No estás en problemas. Solo necesito saber de dónde salió.

El niño siguió mirando el suelo.

Mi marido, Daniel, apareció detrás de él.

—¿Qué ocurre?

Le mostré el objeto.

Era un pequeño medallón metálico, pesado, con un borde desgastado y una diminuta estrella grabada en un lateral.

Daniel frunció el ceño.

—¿Qué es?

Tardé varios segundos en responder.

—Era de mi hermano.

Leo levantó la cabeza.

Daniel sabía que había tenido un hermano mayor llamado Samuel.

También sabía que había muerto hacía doce años.

Lo que nunca le había contado era que Samuel llevaba aquel medallón desde adolescente.

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