la policía?
―Sí.
―¡Somos tu familia!
―Las personas que entraron hoy no actuaron como mi familia.
Mi madre empezó a gritar.
Paola me acusó de disfrutar su caída.
Mi padre amenazó con demandarme.
Yo no respondí.
Me senté junto a Valeria.
Esperamos.
Cuando los agentes llegaron, mi madre intentó convencerlos de que aquello era una discusión familiar.
Yo mostré la escritura de mi casa.
También expliqué que ninguno de los 3 vivía allí y que les había pedido repetidamente que se fueran.
Valeria quiso enseñarles toda su carpeta sobre Paola.
Uno de los policías levantó la mano.
―Eso es otro asunto. Si creen que hubo falsificación, fraude o uso indebido de datos, tendrán que denunciarlo ante la autoridad correspondiente.
Mi padre miró a Paola.
Ella bajó la cabeza.
En ese instante comprendí algo.
Valeria no había destruido a mi familia.
Solo había encendido la luz.
Todo aquello ya estaba allí.