—Porque cometí un error.
—¿Qué error?
Me tomó la mano.
—No debí dejar que te encontraras con Andrés.
Miré hacia atrás.
Andrés ya no estaba.
Había desaparecido.
—¿Dónde está?
Mi esposo no respondió.
Entonces escuchamos un disparo a lo lejos.
Me sobresalté.
Él me abrazó.
—Escúchame —susurró—. Todo lo que te conté sobre mi muerte era cierto…
Lo miré confundida.
—¿Qué?
—Pero hay algo que nunca te conté.
—¿Qué cosa?
Me miró directamente a los ojos.
—Yo no fui quien planeó fingir mi muerte.
Sentí que el corazón se me detenía.
—Entonces… ¿quién lo hizo?
Mi esposo apretó mi mano.
—Tu hermano.
Me quedé completamente inmóvil.
Mi hermano había muerto años atrás.
O eso era lo que yo creía.
Y entonces comprendí que la historia que acababa de descubrir…
Era apenas el principio.