—Tu hijo me acaba de recordar algo que mi dinero consiguió que olvidara.
—¿Qué cosa?
Malcolm miró hacia sus hijos, cuyas fotografías estaban sobre la chimenea.
—Que una fortuna puede comprar una casa enorme…
Hizo una pausa.
—Pero no puede comprar una buena persona.
Y aquella misma noche, Malcolm tomó una decisión que cambiaría para siempre la vida de Brianna y Milo.
Sin embargo, todavía no sabía que el pequeño Milo había visto algo más en aquella biblioteca.
Algo escondido detrás de uno de los cuadros.
Algo que demostraría que Malcolm no debía confiar en sus propios hijos.
Y cuando descubriera lo que había allí…
comprendería que la visita de Milo a la mansión no había sido una casualidad.
**CONTINUARÁ…**