Era su familia.
Y él quería que ella lo supiera.
—Siempre serás Norma para mí —le respondió—. Y siempre tendrás un lugar en mi vida.
Ella le apretó la mano.
No necesitó decir nada más.
## Los últimos días de Norma
Con el paso de las semanas, la salud de Norma continuó deteriorándose.
Había días buenos y días difíciles.
Algunas mañanas estaba animada y quería conversar durante horas. Otras veces estaba demasiado cansada para hablar.
Chris aprendió a reconocer cuándo necesitaba compañía y cuándo simplemente necesitaba descansar.
Pero nunca dejó de estar pendiente de ella.
La presencia de Hermes también parecía darle tranquilidad. El gato permanecía cerca de su habitación y, en muchas ocasiones, se acomodaba junto a ella.
Chris sabía que no podía detener el paso del tiempo.
Tampoco podía cambiar el diagnóstico de los médicos.