Tuve que mirar hacia otro lado para que no me viera llorar
En casa pintamos estrellas en el techo de su habitación
Algunas noches cenábamos hot cakes con chocolate aunque fuera martes
Inventamos una nueva regla
Antes de dormir repetíamos juntas
—Puedes equivocarte y yo puedo corregirte, pero nunca voy a hacerte sentir que debes tenerme miedo para que yo te quiera
1 año después, Teresa envió una carta por medio de su abogado
Decía que lamentaba lo ocurrido
También dedicaba casi 3 páginas a explicar por qué yo había provocado la destrucción de la familia
No respondí
Una disculpa que exige perdón mientras reparte culpas sigue siendo una forma de control
Tiempo después supe que Mariana había comenzado terapia
Meses más tarde recibí un único mensaje autorizado
—Ahora entiendo por qué no quieres verme, estoy intentando que Camila no crezca como nosotras