Los tres tuvieron que responder ante las autoridades por su participación en los hechos.
El dinero desaparecido no regresó de inmediato, pero las cuentas identificadas fueron investigadas y se inició el procedimiento para recuperar los fondos.
La venta de mi casa quedó detenida.
Y el poder notarial manipulado dejó de servirles para controlar mis propiedades.
Un mes después, Margaret pidió verme.
Acepté recibirla, pero no a solas. Patricia permaneció conmigo.
Mi hija entró con los ojos hinchados y una fotografía de su padre entre las manos.
—Mamá, sé que no merezco que me escuches, pero quiero pedirte perdón.
La miré sin responder.
—Robert me convenció de que podíamos utilizar una parte de tu dinero temporalmente. Después todo se salió de control. Teníamos deudas y pensé que podríamos solucionarlo antes de que lo descubrieras.
—¿Y por qué intentaste vender mi casa?
Margaret comenzó a llorar.