Brielle dejó el teléfono boca abajo.
—Entonces mi médico vio una versión que alguien cambió. Y yo estuve a punto de contarte, hoy, delante de todos, que tenía miedo de que este embarazo no fuera tuyo. Iba a pedirte explicaciones como si tú me hubieras engañado. Preston, si esta copia es la buena, nos han mentido a los dos. Y a ella más que a nadie.
Señaló hacia el pasillo, donde se oía a Grace reír por fin.
Yo no sentí alivio. Sentí frío. Una cosa era saber que me habían apartado. Otra era ver la prueba de que mi embarazo había sido escondido a propósito y de que, encima, la historia médica de Preston había sido retorcida hasta hacer imposibles a mis hijos.
—¿Dónde está Vanessa? —pregunté.
Cynthia tardó en contestar.
—En la oficina. Le pedí que no viniera. Dijo que las fiestas de familia la ponían nerviosa.