Poco después recibimos una noticia inquietante.
El doctor Collins había solicitado una revisión extraordinaria del expediente académico de Elena.
La justificación era una supuesta irregularidad en sus evaluaciones finales.
Mi hija se quedó pálida.
—Mamá, quieren quitarme mi título.
Le apreté la mano.
—Entonces vamos a demostrar que lo ganaste.
Solicitamos una revisión independiente.
Los registros mostraban que Elena había obtenido calificaciones sobresalientes durante toda su trayectoria.
También aparecieron mensajes internos que sugerían que Collins había recibido presiones externas para cuestionar su reputación.
La universidad abrió una investigación administrativa.
Mientras tanto, el caso de la familia Whitmore se volvió todavía más complicado.
Una antigua asistente de Victoria, llamada Margaret, contactó a nuestro abogado.
Aseguró tener información importante.
Nos reunimos con ella en una oficina discreta.
La mujer parecía nerviosa.
—Trabajé para la señora Whitmore durante doce años —comenzó—. Nunca pensé que llegaría a hacer algo como esto.