“La maestra pobre que gastó su sueldo en alumnos… y años después pasó algo imposible”
“Seño… ¿usted alguna vez viajó en avión?”
La pregunta me la hizo Tomás en 2009, mientras yo le pegaba con cinta unas zapatillas abiertas porque no tenía otras para usar en invierno.
Me acuerdo perfecto porque me reí.
—No, mi amor. Nunca salí del país.
Él me miró con esos ojos enormes y dijo:
—Entonces cuando yo sea grande la voy a llevar.
Los chicos prometen cosas todo el tiempo.
Uno aprende a sonreír y seguir.
Fui maestra rural durante treinta y siete años.
Treinta y siete años viendo nenes llegar sin mochila, sin cuadernos, sin comer.
Y durante treinta y siete años hice lo mismo: sacar plata de mi bolsillo.
Útiles.
Guardapolvos.
Zapatillas.
Medicamentos.
Fotocopias.
Hasta cumpleaños.
Mi sueldo nunca alcanzaba, pero yo tampoco sabía mirar para otro lado.