Las lágrimas comenzaron a caer sobre el papel.
Durante estos meses he tenido miedo.
No porque no quiera ser mamá.
Al contrario.
He soñado con nuestras hijas desde el día en que vimos aquellas dos pequeñas luces latiendo en el ultrasonido.
Pero sé que ningún embarazo está completamente libre de riesgos.
He hablado con mis médicos. He hecho preguntas. He escuchado sus recomendaciones.
Y aunque espero regresar a casa contigo, también necesito decirte lo que pienso si llega una emergencia.
Respiré con dificultad.
Quiero que los médicos hagan todo lo posible por salvarnos a las tres.
Pero si las circunstancias son terribles y hay que escuchar mis deseos, quiero que sepas que mis hijas son mi mayor esperanza.
Eso no significa que tú tengas que elegir entre nosotras.
Significa que quiero que conozcas mi corazón.
Me cubrí el rostro.
Recordé el quirófano.