# PARTE 2: LA ENFERMERA EMBARAZADA SALVÓ AL ANCIANO QUE TODOS RECHAZARON… SIN SABER QUE SU HIJO ERA UN MULTIMILLONARIO
El silencio se apoderó de la entrada del hospital.
Mariana Torres, una enfermera voluntaria de treinta años y embarazada de ocho meses, avanzaba con dificultad mientras sostenía al anciano, cuyo cuerpo apenas tenía fuerzas para mantenerse consciente.
Sus piernas temblaban.
Su espalda le dolía.
Y cada paso le recordaba que ella misma necesitaba descansar.
Sin embargo, no se detuvo.
—Por favor, resista un poquito más —le susurró al anciano—. No voy a dejar que le pase nada.
El hombre abrió los ojos lentamente.
Sus labios estaban resecos y su respiración era débil.
—¿Por qué… me ayudas? —murmuró con dificultad—. Ni siquiera me conoces.
Mariana tragó saliva.
—Porque usted es una persona. Y porque, si fuera mi padre el que estuviera tirado en la calle, yo querría que alguien lo ayudara.