Volví del funeral de mi padre y encontré a mi marido con mi mejor amiga… así que me divorcié antes de repetir la historia de mis padres

No necesitaba convertir todos nuestros años juntos en basura para saber que el matrimonio había terminado.

Hubo momentos buenos.

Hubo amor por mi parte.

Quizá incluso por la suya, a su manera.

Nada de eso obligaba a continuar.

El día número veintidós tuve la primera conversación larga con mi madre desde el funeral.

Contesté porque llamó desde otro número.

—¿Qué quieres?

Hubo un silencio.

—¿Así hablas con tu madre?

—Si tienes algo importante, dilo.

—Escuché que vas a divorciarte.

—Sí.

—¿Por qué no me lo dijiste?

Me reí.

—Estabas ocupada viviendo tu gran amor.

—Valeria.

—¿Qué?

—No hagas esto por lo de tu padre.

—No lo hago.

—Claro que sí.

Su voz adquirió ese tono paciente que utilizaba cuando creía que yo era una niña.

—Estás traumatizada.

Estás reaccionando desde el dolor.

Los hombres cometen errores.

Daniel trabaja muchísimo.

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