Nos reunimos en una cafetería discreta cerca del puerto.
Renata examinó los documentos con atención.
Cuando terminó, levantó la mirada.
—Valeria, tu esposo utilizó una firma falsa mientras estabas bajo anestesia. Eso es extremadamente grave.
—¿Puedo recuperar el control de mis acciones?
—Vamos a actuar de inmediato para proteger tus derechos.
Ese mismo día notificó formalmente a la empresa la revocación de los poderes que Mauricio utilizaba para votar en mi nombre. También solicitó preservar los documentos originales y contratar a un especialista en análisis de firmas.
Iniciamos los trámites para el divorcio y preparamos las acciones legales relacionadas con el uso de mi indemnización y los documentos falsificados.
Renata me advirtió que debíamos manejar cada paso con cuidado para no perjudicar las investigaciones.
—Mauricio se enterará pronto —me dijo.
—Lo sé.
—¿Estás preparada?
Respiré profundamente.
—Llevo cinco años preparándome sin saberlo.