Ahora deseaba haber prestado más atención.
Porque aquello que Naomi había amado tal vez seguía formando parte de la vida de dos niños que podían ser sus hijos.
Su teléfono volvió a sonar.
Era Martin.
Preston contestó inmediatamente.
—¿Encontraste algo más?
La voz de su abogado sonaba diferente.
Había una tensión que Preston no recordaba haber escuchado durante sus años de trabajo conjunto.
—Revisamos más documentación del antiguo despacho.
Preston se enderezó en la silla.
—¿Y?
—Hay una carta.
Aquellas cuatro palabras bastaron para que dejara de respirar durante un instante.
—¿Qué carta?
—Una comunicación de Naomi relacionada con su embarazo. Estaba guardada entre los documentos antiguos.
Preston cerró la mano alrededor del teléfono.
Había intentado imaginar qué le habría escrito Naomi.
Tal vez le había contado que estaba embarazada.
Tal vez le había pedido que la escuchara.