Daniel se levantó bruscamente.
—¡Yo no voy a pagarle nada más\!
Mi padre no discutió.
—Eso lo decidirá la documentación y, si hace falta, un juez.
En ese momento, el teléfono de Daniel empezó a sonar.
Miró la pantalla y rechazó la llamada.
Volvió a sonar.
Esta vez respondió.
—¿Qué pasa?
No escuché lo que le decían, pero vi cómo su rostro iba perdiendo el color.
—¿Cómo que han suspendido la operación?
Silencio.
—No, eso no puede ser.
Volvió a escuchar.
—¡Te he dicho que ese dinero llegará\!
Colgó.
Mi suegra se acercó.
—¿Qué ocurre?
Daniel no contestó inmediatamente.
Mi padre cerró el maletín.
—Supongo que están hablando de la operación para vender la vivienda.
Daniel lo miró.
—¿Cómo sabes eso?
—Porque tu abogado recibió ayer una comunicación solicitando que se revisaran las obligaciones pendientes antes de que se realizara cualquier operación relacionada con los bienes afectados por el acuerdo.