MI ESPOSO ME ECHÓ DE NUESTRO ÁTICO PARA LLEVAR A SU AMANTE A UNA GALA, SIN IMAGINAR QUIÉN ME ESPERABA EN LA ENTRADA

—Por supuesto que no. Lo explicarás ante los abogados.

Su voz se volvió un susurro desesperado.

—Si haces eso, podrías hundir mi empresa.

Lo observé durante varios segundos.

—Yo no falsifiqué ningún documento, Dominik. Tampoco fui quien puso en riesgo tu empresa.

Se pasó una mano por el cabello.

—Todo lo hice para proteger nuestro futuro.

Aquellas palabras terminaron de romper lo poco que quedaba entre nosotros.

—Nuestro futuro —repetí—. Qué curioso. Esta noche me dijiste que yo no tenía lugar en él.

En ese momento apareció Veronika.

Había perdido su sonrisa elegante.

—Dominik, ¿qué está pasando? —preguntó.

Él no respondió.

Veronika me miró.

—Evgenia, no sé qué te ha contado Richard, pero…

—No necesito discutir contigo —la interrumpí—. Si tienes información relevante sobre las sociedades en las que apareces, podrás explicarla por los canales correspondientes.

Su expresión cambió.

—¿Qué sociedades?

Observé cuidadosamente su reacción.

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