—¿Qué querías conseguir?
Su sonrisa desapareció.
—Lo que nuestro padre debió dejarme.
Comprendí inmediatamente.
La empresa.
La presidencia.
El control de Morgan Industries.
—¿Utilizaste a Madison para obtener información?
Alexander no respondió.
Pero su silencio fue suficiente.
—¿Y Claire? —pregunté.
Por primera vez, su expresión cambió.
—Tu esposa fue un problema.
Sentí que el corazón comenzaba a golpearme el pecho.
—¿Qué quieres decir?
Alexander miró hacia la puerta.
—Descubrió ciertas irregularidades antes de lo previsto.
—¿La amenazaste?
—No seas dramático.
Me acerqué lentamente.
—Alexander, si le hiciste daño…
Mi hermano soltó una carcajada.
—Qué curioso. Pasaste meses engañándola y ahora quieres interpretar al esposo protector.
Aquellas palabras me golpearon con una fuerza insoportable.
Porque tenía razón en algo.
Yo había destruido mi matrimonio mucho antes de descubrir sus mentiras.
Esa noche contraté a un equipo independiente de auditores y puse todos los documentos a disposición de mis abogados.