Parte 2: El día en que Yasmine recuperó la memoria y descubrió que su marido quería matarla
El dolor en mi cabeza era insoportable. Sentía como si miles de agujas me atravesaran el cráneo. Intenté abrir los ojos, pero todo estaba oscuro.
Entonces escuché la voz de Hisham.
—¡Dina, ven rápido! ¡Se ha golpeado la cabeza con fuerza!
Por un instante, pensé que estaba preocupado por mí. Pero las siguientes palabras destruyeron esa ilusión.
—Si se muere ahora, tendremos un problema enorme —susurró Dina—. ¿Qué vamos a hacer con la herencia de su abuelo?
Hisham soltó una maldición.
—¡Cállate! No voy a dejar que esta mujer arruine nuestros planes. Llevo tres años soportando su presencia y fingiendo ser un marido ejemplar. No pienso perderlo todo ahora.
Tres años.
Aquellas palabras resonaron en mi mente como un trueno.
De repente, una imagen atravesó la oscuridad: yo, sentada en el despacho de mi abuelo, revisando unos contratos. Otra imagen: Hisham arrodillado ante mí, prometiéndome que me amaría para siempre. Después vi a Dina abrazándome el día de mi boda, mientras me susurraba que siempre sería mi hermana.