Y, sobre todo, había olvidado que su esposa conservaba participaciones que nunca le había cedido.
—Grace, dime qué está pasando.
Ella se sentó lentamente.
—Estoy recuperando lo que ayudé a construir.
—¡Somos marido y mujer!
Grace lo miró.
—Curioso que lo recuerdes precisamente hoy.
Declan hizo una señal al abogado.
La pantalla cambió.
Aparecieron varios movimientos financieros.
—Señor Calloway —explicó el abogado—, durante nuestra revisión encontramos gastos corporativos que requieren aclaración.
Ethan sintió un escalofrío.
Entre ellos figuraban viajes privados, regalos costosos y pagos a una empresa de consultoría vinculada a Vanessa Reed.
Grace observó a su marido.
—Me dijiste que debíamos reducir los gastos de la casa porque la compañía atravesaba dificultades.
Ethan abrió la boca.
—Grace, puedo explicarlo.
—También me pediste que vendiera el apartamento que heredé de mi abuela para aportar liquidez.
Vanessa bajó la mirada.