Grace miró a Vanessa durante apenas un segundo.
Después volvió sus ojos hacia Ethan.
—Estoy aquí por negocios.
Ethan soltó una carcajada incrédula.
—¿Negocios? Grace, estás embarazada de siete meses. Deberías estar descansando en casa.
Declan Pierce levantó ligeramente una ceja.
—Señor Calloway, le sugiero que no le diga a mi socia lo que debería hacer.
Ethan se quedó inmóvil.
—¿Su qué?
Grace consultó su reloj.
—Declan, nos quedan cuatro minutos.
—La junta está esperando —respondió él.
Ethan se interpuso frente a ellos.
—¡Un momento! ¿Qué junta? ¿Y desde cuándo conoces a este hombre?
Grace lo observó con una tranquilidad que comenzó a desesperarlo.
—Desde hace bastante tiempo, Ethan.
Vanessa se acercó.
—Grace, creo que estás malinterpretando lo que viste.
Grace sonrió ligeramente.
—No, Vanessa. Lo entendí perfectamente.
Miró la mano que su marido había tenido sobre la cintura de aquella mujer.