PARTE 2 — LA ESPOSA QUE COMPRÓ EL IMPERIO DE SU MARIDO

Entonces llegó un último mensaje al teléfono de Declan.

Era una fotografía de un documento firmado hacía siete meses.

En la parte superior aparecía el nombre de Vanessa Reed.

Debajo figuraba una declaración jurada.

Y en la última página había una frase subrayada en rojo:

“El nacimiento del heredero deberá impedirse si no puede garantizarse el control del fideicomiso”.

Grace sintió que la sangre se le helaba.

Declan tomó inmediatamente su teléfono.

—Aumenten la seguridad. Nadie se acerca a Grace sin autorización.

Pero antes de que pudiera terminar, alguien llamó a la puerta de la suite.

Tres golpes lentos.

Grace miró a Declan.

Él se acercó cuidadosamente.

—¿Quién es?

Una voz femenina respondió desde el pasillo.

—Soy Vanessa.

Grace se quedó paralizada.

Entonces Vanessa añadió algo que ninguno de los dos esperaba.

—Grace, tienes que abrir. Ethan no es quien crees. Y tengo una grabación que demuestra quién ordenó todo esto.

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