No quería acusar a nadie sin pruebas.
Pero tampoco quería seguir escuchando cómo aquel hombre había aprovechado la necesidad de personas vulnerables.
3. Lo que Max había descubierto
Mientras Walter hablaba, Max se levantó.
Se acercó a la bolsa de tela que el anciano había dejado junto a la silla.
Comenzó a olfatearla.
—¿Qué llevas ahí? —pregunté.
Walter se puso nervioso.
—Nada importante.
Max volvió a olfatear y empujó suavemente la bolsa con el hocico.
La abrí con permiso de Walter.
Dentro había una fotografía antigua, una pequeña libreta militar y un sobre de plástico.
En la fotografía aparecía Walter mucho más joven, vestido con uniforme, junto a otros cuatro hombres.
Uno de ellos sostenía un cachorro pastor alemán.
Walter sonrió al verla.
—Ese era Trueno. Mi primer perro de servicio.
—¿También trabajó con perros?