LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

 

Capítulo 1. La advertencia

Miré la fotografía una y otra vez.

Era yo, entrando al Panteón Jardines de la Paz, con la mochila al hombro y la cabeza agachada. La imagen había sido tomada desde un ángulo elevado, probablemente desde el edificio que estaba frente a la entrada.

El mensaje seguía en la pantalla:

«NO ABRAS LA BODEGA 108».

—Don Ernesto, ¿quién más sabe que estoy aquí? —pregunté.

El anciano tragó saliva.

—Nadie. Tu padre me pidió que guardara este sobre y esperara tu regreso. Nunca le dije a nadie que lo tenía.

—Entonces, ¿cómo saben que vine?

Don Ernesto se acercó a la ventana y apartó ligeramente la cortina.

—Porque hay personas que llevan tres años esperando que cometas un error.

Sentí que la sangre se me helaba.

Tres años.

Tres años encerrado en una celda por un delito que no había cometido. Tres años escuchando cómo se cerraban las puertas metálicas. Tres años preguntándome por qué mi padre nunca había ido a visitarme.

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