La historia de Walter y Max: El secreto que escondía aquel viejo soldado

Walter permaneció sentado en la camilla durante varios minutos, mirando fijamente el suelo.

El médico había terminado de vendarle la herida y había salido para preparar los documentos.

Yo estaba a su lado.

Max descansaba junto a mis botas, con la cabeza apoyada sobre una de sus patas.

El anciano acariciaba distraídamente el pelo del perro.

—Hace mucho que nadie me mira así —dijo.

—¿Así cómo?

—Como si todavía fuera una persona importante.

No supe qué contestar.

Walter respiró profundamente.

—Usted quiere saber quién me quitó la prótesis, ¿verdad?

Asentí.

Entonces comenzó a hablar.

1. El hombre que había servido a su país

—Tengo setenta y cuatro años —dijo Walter—. Fui militar durante treinta y dos años. Serví en distintas unidades y participé en misiones que prefiero no recordar.

Se quedó mirando sus manos.

—En una de aquellas misiones perdí la pierna derecha. Una explosión. Recuerdo el ruido, el polvo y a mis compañeros intentando sacarme de debajo de unos escombros.

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