La veterinaria me explicó que el perro estaba muy unido a Lucas y que separarse del bebé había sido difícil para él.
—No entiende por qué se lo llevaron —me dijo—. Sigue esperando.
Miré hacia su cama.
Allí estaba la vieja placa roja de su collar.
La habían limpiado y colocado junto a sus pertenencias.
Pasaron otras dos semanas.
Lucas salió del hospital después de recibir tratamiento y permanecer bajo observación.
Los servicios sociales se hicieron cargo de su protección mientras se evaluaba la situación familiar de Élodie.
No fue una historia con una solución sencilla.
Había procedimientos, evaluaciones y decisiones difíciles que debían tomarse pensando en la seguridad del niño.
Pero había una noticia que todos esperábamos.
El bebé estaba bien.
Y Néro también.
Una tarde recibí una llamada de Sophie.
—Julien, tienes que venir al refugio.