Opal me miró con los ojos llenos de lágrimas.
—Porque recibió amenazas contra mí. Vivió sus últimos años aterrorizado. Antes de morir, me pidió que encontrara a la hija de Richard y le entregara todo.
—¿Por eso me contrató?
Opal asintió.
—No sabía si eras inocente. Pero cuando vi tu apellido en aquella noticia sobre tu liberación, supe que tenía que conocerte. Quería averiguar si eras la persona a la que Arthur había intentado proteger.
Me levanté y caminé hasta la ventana.
Todo empezaba a tener sentido.
La oferta de trabajo.
La habitación.
Las preguntas.
La caja fuerte.
Opal no me había contratado únicamente para cocinar y limpiar.
Me había contratado porque llevaba años buscando a alguien que pudiera terminar aquella historia.
—¿Por qué no me lo contó desde el principio?
—Porque no sabía en quién podía confiar. Ni siquiera sabía si tú estabas involucrada.