Parte 2:
En la clínica, los médicos documentaron deshidratación, hipotermia leve, un esguince y múltiples lesiones. Elena había sobrevivido, y esa sola realidad destruía lo que Ricardo y Verónica parecían haber dado por hecho cuando se marcharon.
Cuando le preguntaron a qué familiar debían llamar, negó con la cabeza.
—A mi abogada.
No quería escuchar la voz de Ricardo. Tampoco quería avisarle todavía que estaba viva.
Adriana Salgado había sido compañera de Elena cuando ambas comenzaban su carrera. Llegó desde Saltillo esa misma noche y se sentó junto a ella mientras Elena relataba, en orden, la excursión, la hielera que nunca regresó, el motor alejándose, el seguro de $3,600,000, el poder notarial firmado 3 años antes y las insistencias de Verónica sobre el beneficiario.
Adriana escuchó sin interrumpir.
Al terminar, fue clara:
—Tenemos que denunciar inmediatamente.
Elena la miró desde la cama.
—Primero quiero saber qué hicieron mientras esperaban mi muerte.
Adriana se levantó con esa pregunta todavía abierta, porque descubrir la respuesta podía cambiar todo lo que Elena creía que aún seguía bajo su control.
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Escribe CASA y publicaré la Parte 3.
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Adriana regresó a la clínica poco después de las nueve de la noche.
No venía sola.
Traía una carpeta gruesa bajo el brazo y una expresión que Elena conocía demasiado bien.
—Encontré algo —dijo.
Elena intentó incorporarse.
—¿Qué hicieron?
Adriana dejó la carpeta sobre la mesa.
—Ricardo llamó a tu banco esta mañana.
Elena sintió un escalofrío.
—¿Para qué?
—Intentó utilizar el poder notarial que firmaste hace tres años.
Adriana abrió la carpeta y sacó varios documentos.
—Solicitó información sobre tus cuentas, preguntó por tus inversiones y quiso hacer una transferencia de ciento ochenta mil pesos.
—¿La hizo?
—No.
Adriana señaló una hoja.
—El banco rechazó la operación porque necesitaban verificar personalmente una instrucción de esa cantidad.
Elena cerró los ojos.
Al menos una cosa había quedado intacta.
—¿Y el seguro?
Adriana tardó unos segundos en responder.
—Ahí está el problema.
Sacó una copia de la póliza.
—Hace seis meses, Ricardo solicitó información sobre el procedimiento para reclamar el seguro en caso de fallecimiento.
Elena apretó las sábanas.