parte2
FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HABÍA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA… Y DEL PRIMERO BAJÓ EL ESPOSO QUE YO CREÍA MUERTO
FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HABÍA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA… Y DEL PRIMERO BAJÓ EL ESPOSO QUE YO CREÍA MUERTO
Me llamo Maya Cristina Santos. Tengo veinticuatro años y hace exactamente tres años, dos meses y diecisiete días, perdí todo lo que amaba en el transcurso de una sola noche.
Mi esposo Gabriel, un humilde pescador de veintiséis años que trabajaba en una pequeña embarcación comercial transportando carga entre islas del sur de Filipinas, fue declarado oficialmente muerto después de que su barco, el San Miguel III, se hundiera durante una tormenta tropical devastadora que azotó la región de Visayas con vientos de más de ciento veinte kilómetros por hora y olas que alcanzaron alturas de casi diez metros.