Paulina retrocedió.
—¿Qué estás diciendo?
Teresa abrió lentamente un cajón.
Sacó una fotografía de treinta años atrás.
En ella aparecía un hombre joven sosteniendo a un bebé.
Paulina reconoció inmediatamente al hombre.
Era su padre.
Pero junto a él estaba una mujer que no era Teresa.
Y en la parte posterior de la fotografía había una frase:
«Felipe Mendoza. Nuestro hijo. 1992».
Paulina dejó caer la fotografía.
Porque acababa de descubrir que la mentira más grande de su matrimonio quizá había comenzado mucho antes de conocer a su esposo.
Y que la mujer enterrada con su vestido no era la única víctima de aquel secreto.