Victoria guardó el dispositivo, apagó la luz y cerró el cajón.
La próxima vez que condujera por aquella carretera, esperaba no volver a encontrarse con los mismos agentes.
Pero, si alguna vez volvía a enfrentarse a una situación parecida, ya sabía algo que antes no había comprendido del todo:
No siempre puedes controlar lo que otra persona decide hacer.
Pero puedes conservar las pruebas, pedir ayuda y defender tus derechos sin renunciar a tu dignidad.
FIN.