Entré lentamente a la habitación…
y ahí estaba.
Mi padre.
Pero no era el mismo hombre que se fue hace años.
Estaba débil.
Pálido.
Con la mirada perdida.
Entré lentamente a la habitación…
y ahí estaba.
Mi padre.
Pero no era el mismo hombre que se fue hace años.
Estaba débil.
Pálido.
Con la mirada perdida.