Robert estaba sonriendo.
Parecía feliz.
Y, aunque me dolía saber que había compartido aquella parte de su vida sin mí, también sentí algo inesperado.
Alivio.
Emily había tenido la oportunidad de conocer a su padre.
Aunque hubiera sido tarde, ambos habían encontrado una manera de acercarse.
—Me gustaría conservar una copia de esta fotografía —le dije.
Emily comenzó a llorar.
—Por supuesto.
Nos quedamos sentadas un buen rato, hablando de Robert.
No resolvimos todos los problemas aquella mañana. No borramos los secretos ni el dolor.
Pero empezamos a hablar de la verdad.
Y eso era algo que ninguna de nosotras había podido hacer durante demasiado tiempo.
PARTE 5: La última fotografía
Aquella tarde, Susan y yo volvimos a la playa.
Caminamos en silencio hasta el lugar donde habíamos estado el día anterior.
El cielo tenía un tono dorado y las olas llegaban lentamente a la arena.