Eleanor.
Dejé la carta sobre la mesa.
Durante varios minutos no pude hablar.
Había conocido a Eleanor como una paciente.
Había terminado siendo su acompañante durante una de las etapas más importantes de su vida.
Y ahora me pedía que ayudara a otras personas a encontrar un poco de luz cuando el futuro parecía haberse reducido a unas cuantas fechas médicas.
Miré a Margaret.
—Lo haré.
Ella sonrió.
—Sabía que lo dirías.
Pero todavía no sabía que aquella decisión iba a cambiar mi vida de una manera que nunca habría imaginado.
## Capítulo 3. La niña que quería escuchar la voz de su padre
La primera persona que conocí gracias al fondo de Eleanor fue una niña de doce años llamada Sophie.