—¿Otra transferencia?
—No. Es mucho peor.
Sentí que el corazón se me aceleraba.
—Richard, habla de una vez.
Hubo una pausa.
—Kristen contrató a un investigador privado hace seis meses. Estaba buscando pruebas de que Trevor no fuera tu hijo biológico.
Me quedé sin aliento.
—¿Qué?
—Y Gloria… encontró un documento del hospital donde nació Trevor.
Miré una vieja fotografía de mi hijo recién nacido, que todavía descansaba sobre la chimenea.
Durante treinta años había creído conocer toda la historia de nuestra familia.
Entonces Richard pronunció las palabras que hicieron temblar mis manos.
—Hay indicios de que dos bebés fueron intercambiados aquella noche. Y el otro niño podría seguir vivo.
Pero lo que Richard me reveló después fue todavía más inquietante.
Kristen ya sabía dónde encontrarlo.