Y cuando Valeria regresó cuatro semanas después, no volvió para vengarse.
Volvió para decir que su vida también le pertenecía.
Porque hay una diferencia enorme entre ayudar a tu familia y permitir que tu familia te utilice.
Y a veces, la decisión más difícil no es marcharte.
Es dejar de regresar cada vez que alguien te hace sentir culpable por haberte elegido a ti misma.
FIN.