PARTE 2: CUATRO SEMANAS DESPUÉS, EL BANCO TOCÓ A LA PUERTA… Y VALERIA LES REVELÓ LA VERDAD
El primer lunes después de abandonar la casa, Valeria despertó en una habitación de hotel en Guadalajara.
Durante unos segundos, no supo dónde estaba.
Estiró la mano hacia el otro lado de la cama, como hacía todas las mañanas para apagar el despertador, y encontró únicamente una almohada fría.
Entonces recordó.
Su madre gritándole que se largara. Su padre golpeando la mesa. Brayan riéndose mientras se comía una quesadilla que ella, indirectamente, había pagado.
Y aquella última frase de Estela:
—¡A ver cuánto duras sin nosotros!
Valeria se sentó en la cama.
Por primera vez en muchos años, no tenía que pagar el desayuno de nadie. No tenía que revisar si su hermano había gastado dinero de su tarjeta. No tenía que escuchar a su padre quejarse de que la jubilación no alcanzaba.