PARTE 2: CUATRO SEMANAS DESPUÉS, EL BANCO TOCÓ A LA PUERTA… Y VALERIA LES REVELÓ LA VERDAD

Nadie se movió.

Ni Estela.

Ni Héctor.

Ni Brayan.

Valeria continuó:

—Si quieren conservar esta propiedad, tendrán que hablar con el banco, revisar sus gastos y asumir sus responsabilidades. Pueden buscar asesoría, explorar las alternativas de pago disponibles y decidir qué hacer. Yo no voy a impedirlo.

Héctor tragó saliva.

—¿Y tú? ¿No vas a ayudarnos en nada?

Valeria lo miró con tristeza.

—Puedo ayudarlos a entender los documentos. Puedo acompañarlos a una reunión si hace falta. Puedo recomendarles que busquen asesoría independiente. Pero no voy a volver a pagar todo mientras ustedes me tratan como si no valiera nada.

Su madre se cubrió la cara.

—Nunca pensé que llegaríamos a esto.

Valeria sintió que algo se quebraba dentro de ella.

—Yo tampoco, mamá. Pero llegamos porque durante años ustedes pensaron que mi dinero era más importante que mis sentimientos.

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