PARTE 2 — EL TRAIDOR MÁS CERCANO

Y mis métodos habituales podían ponerla en mayor peligro.

—Quiero que la policía conozca todo lo que encontraron —respondí finalmente—. Incluso si eso significa que investiguen a mis propios hombres.

Rachel pareció sorprendida.

—Entonces comenzaré por documentar las lesiones y contactar con las autoridades.

Asentí.

Antes de salir, tomé suavemente la mano de Claire.

—Cariño, si puedes escucharme, necesito que resistas.

Sus dedos permanecieron inmóviles.

Sentí que el corazón se me rompía.

—Te fallé de muchas maneras —susurré—. Pero no voy a abandonarte ahora.

Una hora después, Margaret llegó al hospital.

Tenía sesenta años y llevaba casi una década trabajando para mi familia.

Cuando me vio, comenzó a llorar.

—Señor Vincent, lo siento muchísimo.

Le ofrecí una silla.

—Margaret, necesito que me cuentes exactamente qué ocurrió.

Se secó las lágrimas.

—La señora Claire cenó sola. Después subió a su habitación.

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